Origen

El impresionante avance que la ciencia ha alcanzado en los últimos 100 años ha generado una brecha cada vez más amplia con las personas que no cuentan con una formación científica. Aún más, frecuentemente se da el caso en que los científicos especializados en un área del conocimiento son totalmente ajenos a información básica de otras áreas.

Sir. Arthur C. Clarke escribió que “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Nuestro desconocimiento del cómo funcionan aparatos que usamos cotidianamente nos habla precisamente de una vuelta al pensamiento mágico que imperaba en la Edad Media, excepto que  los magos y hechiceros han sido sustituidos por científicos y tecnólogos y las varitas mágicas adquieren la forma de botones.

Esto no sólo sucede en un complicado procesador de computadora, sino en aparatos tan sencillos y comunes como un foco, un carro o un refrigerador.

A menudo pasamos por alto la oportunidad de entender el funcionamiento con las cosas con que día a día convivimos y no sucede porque las personas no quieran apropiarse del conocimiento inherente a los elementos que las rodean. Es que para hacerlo tendrían que contar con una vía de acceso a la información científica que les permitiera vincular el conocimiento con su realidad. Desafortunadamente, los espacios a través de los que una persona común puede asimilar principios científicos son pocos.

La situación se convierte en un círculo vicioso: el “público” no especializado no se acerca a la ciencia porque tiene dificultades para entenderla y al mismo tiempo se genera conocimiento cada vez más especializado y complejo. La brecha se ensancha.

El problema no sólo implica el que el ciudadano común no entienda los fenómenos a su alrededor. Se refleja en el reducido número de jóvenes orientados a dedicarse a actividades científicas y tecnológicas. Así mismo, quienes no poseen una formación científica y están en puestos de toma de decisiones frecuentemente tienen poca sensibilidad respecto a la labor científica y su utilidad.

A pesar de que es muy raro reparar en ello, nuestro Universo nos ofrece un sinfín de fenómenos maravillosos cuyo conocimiento no sólo nos es útil sino que puede ser también una fascinante fuente de deleite.

Aún si hay quienes consideran que tal conocimiento está restringido a genios o eruditos, siempre que se ofrece a las personas (especialmente a los niños) la oportunidad de acceder a él, la respuesta es entusiasta. Para involucrar a un público cada vez mayor en actividades de ciencia y tecnología, es fundamental ofertar actividades que faciliten su conocimiento a todo público.

El Museo de Ciencias de la Universidad Autónoma de Zacatecas lleva 25 años dedicado a ofrecer al público no especializado espacios donde pueda acercarse a la ciencia. Desde hace 18 años el Museo cuenta con actividades específicas para niños y jóvenes, lo que lo convierte en el pionero de la divulgación científica en el estado.

Con todo y esta trayectoria, a la que se suma la generación de nuevos espacios de divulgación en Zacatecas, un problema inherente a toda la divulgación en México sigue afectando al Estado: los esfuerzos que se realizan siguen concentrados en la capital. Esto se debe a que fundamentalmente los esfuerzos proceden de instituciones con sede en la Ciudad de Zacatecas, a las que les resulta difícil enviar personal a los municipios de manera frecuente.

Si bien los motivos que generan esta problemática son difíciles de vencer frontalmente, no se puede permitir que la mayor parte de la población zacatecana no tenga acceso alguno a la ciencia. Hemos de buscar soluciones creativas que permitan superar dicha limitación.

Fantástica es una Sala Científica Móvil que permanece un mes en los más importantes municipios del estado. Esta Sala incluye exhibiciones de aprendizaje lúdico, exposiciones, conferencias, talleres, etc. Así, por lo pronto, se aspira a tener un impacto regional en la entidad.

Una pregunta natural, asociada a la problemática original que se planteó, es ¿quién se encarga de Fantástica?

Dadas las dificultades que plantea la falta de personal en las comunidades y, por otro lado, el hecho de que carece de sentido dejar las actividades abandonadas en el municipio parecería que nos enfrentamos a un obstáculo insalvable. Sin embargo esto mismo nos ofrece una oportunidad única.

La idea fundamental para operar la Sala es hacerlo en colaboración con entusiastas jóvenes de los municipios, solicitándoles conformar grupos integrados por al menos 5 personas que se encarguen de la operación e Fantástica. Como es natural, los jóvenes reciben la capacitación adecuada por parte del Museo Universitario de Ciencias y el Grupo Quark.

El objetivo es que a los grupos que se formen a partir de Fantástica se les fomente el interés por continuar con su labor de divulgación, propiciando (en un plan único en el país) la formación de una red de grupos que atiendan las necesidades al interior del estado. Hasta ahora se ha conseguido formar 5 grupos de divulgación: La Onda (Fresnillo), Gamma (Río Grande), Fractales (Villanueva), Quanpe (Tlaltenango) y Nitros (Jerez).

El proyecto “Ciencia en todos los Rincones” es posible gracias al apoyo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Fondos Mixtos CONACYT-Gobierno del Estado de Zacatecas y el Instituto de la Juventud de Zacatecas.